El cine de autor es aquel que se realiza tomando en cuenta solamente las preocupaciones artísticas del director y no las expectativas del público. Tanto del cine de autor como en el cine de Hollywood tienen cierto grado de realismo pero es mucho mayor el del primero.
Se conoce como problema público aquel que se escapa de las manos de un individuo, a veces hasta las de un gobierno y que ensombrece la ida no sólo de una persona sino la de una comunidad o la de la sociedad en general.
Hollywood se ha pronunciado por una posición francamente norteamericana, más específicamente, la posición de aliado durante la SGM, concretamente en Casablanca(1942). Michael Curtiz trata sobre un bar que servía como un sitio para el intercambio de visas durante la SGM tanto para refugiados como para soldados de la resistencia que luchaban en contra de los alemanes.
El cine de autor pone en duda la fina línea que existe entre el aliado, el enemigo y el que se resiste. Una vez dentro de ese cine ponemos en duda si el agente nazi traicionó porque sus compromisos lo llevaro a ello y dar infor falsa a sus compatriotas es un cobarde o una víctima.
En Lacombe Lucien (1973) Louis Malle describe como en la Francia rural el joven analfabeta se une a la Gestapo porque el líder de la resistencia lo traa con aspereza y vejación.¿Quien defrauda? Considerado escandaloso, el filme tuvo éxito también por su calidad. La atmósfera de 1944 es recereada con gran cuidado y con enorme atención a los detalles. Malle inauguró la llamada retro fashion, una mirada nostálgica hacia un periodo, casi olvidado, hacia una historia ignorada por dos generaciones nacidas después de 1944.
Louis Malle en Adiós a los niños (1987) muestra como la guerra marca la vida de un niño cristiano que ve truncada su inocencia cuando el oficial de la Gestapo interpreta su mirada protectora hacia su amigo judío como alguien que esconde algo y causa que se lo lleven a un campo de concentración. Una vez más la línea entre el aliado y el enemigo se confunden, no por falta de buenas intenciones sino por lo absurdo de la guerra. Esta aparece como algo destructivo de cualquier buena intención. No se trata de generar mejores actitudes ni siquiera de cuestionar el porqué de la guerra sino de mostrar su inevitabilidad y sus efectos sbre los más profundos símbolos de humanidad.
Mientras el cine de los grandes estudios moderaba la rebeldía de sus creadores, el cine independiente noerteamericano fue, durante los años 60 y 70, un foco de creatividad desaforada y provocativos planteamientos temáticos y formales. Si bien no hubo, como en otros casos, una etiqueta general que abarcase toda esa producción, suele hablarse de nuevo cine estadounidense a la hora de citar a esta generación de creadores. En otro orden, tambipen suele emplearse el neologismo underground para específicar al cine contracultural elaborado con fines experimentales.
La evolución del cine independiente arranca a finales de la década de los cuarenta. Coincidiendo con la etapa de la posguerra, finaliza el monopolio comercial de os grandes estudios de Hollywood. Por partida doble, éstos se ven enfrentados a la creciente oferta televisiva y a las pequeñas compañías cinematográficas que procuran hacerles la competencia con presupuestos menguados y temas mucho más atrevidos. No sujetos a los modelos canónicos, estos cineastas independienes introdujeron en su obra contenidos que, hasta hace poco antes, hubieran sido rechazados por los comités de censura y por las juntas directivas de las productoras.
A este periodo corresponde la etapa más fructífera de autores como Stanley Kramer y Otto Preminger. Entre los titulos mas conocidos de ese primer periodo del cine independiente, figura Marty (1955) de Delbert Mann, La noche del cazador (1955) de Charles Laughton, y Doce hombres sin píedad (1957) de Sidney Lumet. Influidos por los planteamientos de la nouvelle vague francesa, jóvenes directores como John Cassavetes, Dennis Hopper, Arthur Penn y Philip Kauffman reavivaron cierto experimentalismo, mostrando su simpatía por el modelo del cinéma vérité.
Resumiendo esa novedosa tendencia, dos largometrajes se ganaron la atención del público norteamericano: Buscando mi destino/Easy rider (1969) de Dennis Hopper y Cowboy de medianoche (1969) de John Schlesinger. En ambos casos, quedaban de manifiesto la cultura del rock y las filosofías del movimiento contracultural californiano. Precisamene a éste último cabe ligar el nombre de Andy Warhol, pionero del pop art y especialista en rodar filmes experimentales.
Tras el polémico estreno de Kiss (1963) Warhol rodó Sleep (1963) un largometraje de seis horas que mostraba el sueño de un hombre. A los desaforados planteamientos de este creador se fue sumando un conjunto de colaboradores que lo acompañaron en sus nuevas creaciones. Figuraban entre ellos Candy Darling, Joe Dallesandro, Holly Woodlawn y Jackie Curtis. Asdmismo, colaboró con Warhol el músico Lou Reed, presente en títulos como The Velvet Underground and Nico (1966).
Al experimentalismo de este periodo no fue ajeno ningun género. Por ejemplo George A. Romero renovó el terror con La noche de los muertos vivientes (1968);Terrence Malick ideó un violento melodrama, Malas tierras (1973) y Martin Scorsese elaboró creaciones tan singulares y novedosas como Malas calles (1973) y Taxi Driver (1976). Incluso un director aparentemente clásico como George Lucas dio muestras de esa extravagancia estilística de su primer filme, THX1138 (1978).
Si bien el impulso experimental fue perdiendo fuerza en la década siguiente, ese vanguardismo creativo fue retomado por los creadores de vídeo-clips y por cineastas como David Lynch, autor de títulos tan arriesgados como Cabeza borradora (1978).